La campaña presidencial de este año es más que peculiar, puesto que ha ocurrido simplemente de todo durante su transcurso en este agitado año 2009. Desde los faranduleros dimes y diretes hasta las nuevas alianzas populistas, impensadas hace años atrás, han ido colmando poco a poco este gran circo, que comienza a arder como la epopeyica Troya.
Las elecciones presidenciales se supone que deben tener un matiz de sublime distinción mediática, que las haga, por ende, realmente importantes para el ciudadano común y corriente. Además, deben poseer ese elemento de grata novedad que cautive al chileno, para no aburrirlo con latosos discursos políticos, después de todo cada una ha tenido su amusement y ésta no será la excepción.
Pero antes miremos al pasado por un segundo. La elección de 1989 significó la vuelta a la democracia, y su elemento de novedad era de qué modo esta “Concertación de partidos” velaría por un gobierno que la gente le había otorgado con sudor y lágrimas, en un Chile post régimen militar. Luego tenemos a Frei, donde la sorpresa sería cómo se llegaría a finalizar con los llamados “gobiernos de transición”, y toda la semántica que esto escondía.
Después tuvimos a Lagos y Lavín agarrándose a coscachos por cada voto; Lavín demostró que la derecha puede ganar terreno en los sectores populares y el ex presidente Lagos concertó todas las fuerzas para evitar que el gremialismo ganara, una lucha de proporciones épicas. Cinco años después llegó nuestra actual presidenta -y me ganaré un machista award por esto-, buscando demostrar que las mujeres podían gobernar, además de poner en el tapete temas como la igualdad de géneros y un sin fin de “nuevas propuestas”. ¿Lo logró o no lo logró?, esa es tarea para la casa.
Volviendo del lapsus, lo que nos atañe ahora es el circo del cual estamos siendo espectadores. Hoy más que nunca podemos decir que la elección está reñida, incluyendo a fenómenos caricaturescos como MEO. Aunque no es más que una candidatura sin un mayor soporte que ilusos universitarios, que no ven el trasfondo de cuatro años de gobierno con un parlamento dividido en dos.
Frei por su parte, hace lo imposible por evitar hundirse y al parecer usará hasta lo último que esté a su alcance para lograrlo, esto incluye la prostitución. Sino preguntémosle a todos los comunistas que están en su pacto, en una especie de ambigüedad bastante chistosa donde tienen candidato presidencial propio –sí, Arrate es candidato a presidente-, el cual critica nuestro sistema social, pero a la vez apoya a las filas centroizquierdistas. Promiscuidad al mejor estilo Sodoma y Gomorra.
¿Qué nos está ocurriendo? Estas elecciones sí que han sido de lo más bizarras, Allende y Montalva se deben estar revolcando en sus tumbas viendo como sus hijos pródigos, sus descendientes directos utilizan sus figuras para adquirir popularidad.
La campaña electoral 2009 podemos resumirla como la menos austera de la historia, es sin duda la más vendida en años. Todos los candidatos de algún modo participan en la promoción: “vote por pepito, lo salvará del apocalipsis“. Es cosa de ver cada bando: Piñera nos recuerda a Obama con sus multimillonarios gastos y su arenazo; por su parte Frei se proclama como sucesor de Allende –en sus sueños claro-. ME-O llega con su cuento de que la política está gastada y esta especie de demagogia juvenil; y por último Arrate, utilizando la psicología inversa llama al electorado desilusionado, “si todos muestran mucho para ganar, yo muestro poco”, mejor que no muestre nada y todos felices.
No obstante, quien decide el futuro de esta lucha será nuestro público elector, nuestros queridos inscritos en el SERVEL (me encanta la gente comprometida). Todos aquellos que decidieron inscribirse en nuestros registros electorales y decidieron tener voz y voto este 13 de diciembre serán los que, tras meses de escuchar payasadas y ver campales batallas por míseros votos levantarán su pulgar, al mejor estilo romano, y nos dirán quién vive y quien muere.
Las elecciones presidenciales se supone que deben tener un matiz de sublime distinción mediática, que las haga, por ende, realmente importantes para el ciudadano común y corriente. Además, deben poseer ese elemento de grata novedad que cautive al chileno, para no aburrirlo con latosos discursos políticos, después de todo cada una ha tenido su amusement y ésta no será la excepción.
Pero antes miremos al pasado por un segundo. La elección de 1989 significó la vuelta a la democracia, y su elemento de novedad era de qué modo esta “Concertación de partidos” velaría por un gobierno que la gente le había otorgado con sudor y lágrimas, en un Chile post régimen militar. Luego tenemos a Frei, donde la sorpresa sería cómo se llegaría a finalizar con los llamados “gobiernos de transición”, y toda la semántica que esto escondía.
Después tuvimos a Lagos y Lavín agarrándose a coscachos por cada voto; Lavín demostró que la derecha puede ganar terreno en los sectores populares y el ex presidente Lagos concertó todas las fuerzas para evitar que el gremialismo ganara, una lucha de proporciones épicas. Cinco años después llegó nuestra actual presidenta -y me ganaré un machista award por esto-, buscando demostrar que las mujeres podían gobernar, además de poner en el tapete temas como la igualdad de géneros y un sin fin de “nuevas propuestas”. ¿Lo logró o no lo logró?, esa es tarea para la casa.
Volviendo del lapsus, lo que nos atañe ahora es el circo del cual estamos siendo espectadores. Hoy más que nunca podemos decir que la elección está reñida, incluyendo a fenómenos caricaturescos como MEO. Aunque no es más que una candidatura sin un mayor soporte que ilusos universitarios, que no ven el trasfondo de cuatro años de gobierno con un parlamento dividido en dos.
Frei por su parte, hace lo imposible por evitar hundirse y al parecer usará hasta lo último que esté a su alcance para lograrlo, esto incluye la prostitución. Sino preguntémosle a todos los comunistas que están en su pacto, en una especie de ambigüedad bastante chistosa donde tienen candidato presidencial propio –sí, Arrate es candidato a presidente-, el cual critica nuestro sistema social, pero a la vez apoya a las filas centroizquierdistas. Promiscuidad al mejor estilo Sodoma y Gomorra.
¿Qué nos está ocurriendo? Estas elecciones sí que han sido de lo más bizarras, Allende y Montalva se deben estar revolcando en sus tumbas viendo como sus hijos pródigos, sus descendientes directos utilizan sus figuras para adquirir popularidad.
La campaña electoral 2009 podemos resumirla como la menos austera de la historia, es sin duda la más vendida en años. Todos los candidatos de algún modo participan en la promoción: “vote por pepito, lo salvará del apocalipsis“. Es cosa de ver cada bando: Piñera nos recuerda a Obama con sus multimillonarios gastos y su arenazo; por su parte Frei se proclama como sucesor de Allende –en sus sueños claro-. ME-O llega con su cuento de que la política está gastada y esta especie de demagogia juvenil; y por último Arrate, utilizando la psicología inversa llama al electorado desilusionado, “si todos muestran mucho para ganar, yo muestro poco”, mejor que no muestre nada y todos felices.
No obstante, quien decide el futuro de esta lucha será nuestro público elector, nuestros queridos inscritos en el SERVEL (me encanta la gente comprometida). Todos aquellos que decidieron inscribirse en nuestros registros electorales y decidieron tener voz y voto este 13 de diciembre serán los que, tras meses de escuchar payasadas y ver campales batallas por míseros votos levantarán su pulgar, al mejor estilo romano, y nos dirán quién vive y quien muere.